Siempre he admirado a Lucía por su manera de ser y porque es una chica muy inteligente con la que se puede hablar de todo y, además, las dos tenemos los mismos gustos…esto último se me confirmó cuando me presentó a su novio ¡Era Miguel! Un antiguo novio mío que fuimos amigos mucho tiempo pero que perdimos el contacto cuando se fue al extranjero (de eso hace ahora ocho años, yo tengo 22) y que volvió a Barcelona arto de añorar su país.
Bueno, vamos a lo que vamos. Todo empezó una tarde de Mayo cuando Lucía y yo salíamos de la Uni (somos compañeras de carrera). Ella se agachó para recoger un boli que se le cayó y, allí, entre su pelo negro, vi sus pechos… Siempre me han gustado los hombres, era la primera vez que me atraia por una chica y, no se si fue solamente eso o el saber, además, que ella es bisexual, que me dejó más cachonda que una mona…
Nos separamos y me pasé la tarde pensando en lo que había sentido, y eso me provocaba aún más morbo al pensar que Miguel estaba más bueno que nunca. Aquella noche me masturbé pensando en ellos dos montándoselo y tuve un intenso orgasmo.
Al día siguiente me preguntaron si quería ir a pasar el fin de semana con ellos y un amigo a una casa de campo aislada que habían alquilado. Accedí, seguro que sería divertido.
Llegó el día y me presentaron al chico; Jose. Era normalito, pero muy guapo de cara y marcaba un paquete tremendo. Lo tenía claro; esa noche me lo tiraba. Y así fue. La misma noche hicimos un 69, y estuvo bastante bien…Pero solo era el comienzo.
Al día siguiente “la parejita” se fue de excursión, y a la hora y media Jose también se quiso ir.
-Quieres venir conmigo? Hay un lago cerca…- Me dijo.
- No, gracias. Prefiero quedarme para descansar.
Se fue dejándome sola en casa. Me metí en la habitación de “la parejita” y ojeé sus cosas.
De repente oí la puerta y solo se me ocurrió meterme en el armario. Eran Miguel y Lucía, venían solos, y creían estar solos en casa…
-Cariño, por fin solos.
-Sí, Miguel, te la voy a comer como nunca…tenía unas ganas.
Ella se agachó y se la empezó a chupar. Yo observaba, como en mi fantasia…Y no pude evitar el tocarme, ver eso me excitaba por segundos y solté un gemidito. Me oyeron. Lucía se acercó a la puerta, abrió y me metió dos dedos en el coño, sacándome prácticamente a rastras.
-Únete a la fiesta, preciosa- dijo él.
Y ella se volvió a agachar, pero delante de mí, y empezó a comerme el coño, relamía mi clítoris y yo me mojaba cada vez más. Miguel se colocó detrás de mí y, agarrándome los pechos, me la metió desde atrás, era enorme y no pude evitar el ponerme a gemir.
Rápidamente me corrí, y fue fabuloso. Nos estiramos los tres en la cama y mientras ellos se manoseaban y besaban por arriba, se la empezé a comer mientras iba masturbando a Lucía, y así iba alternando.
Miguel estaba muy fuerte de cuerpo, era alto y con una polla gigante, de esas que se ponen más duras que una piedra. Lucía tenía la piel morena, era delgada pero con unas buenas tetas y un bonito culo, como yo. Los pechos los tiene redondos, esbeltos y con unos mugrones tan duros como la polla de su novio. El contraste era increíble porque yo soy rubia, con el pelo largo y de piel más bien rosada, con cara de ángel y unos labios carnosos y rojos.
Estando yo en el “caramelito” de Lucía se corrió, empapandome la cara con ese dulce sabor que hasta entonces no había probado, di grandes lametones exprimiendo todo su jugo para tragarlo, ella gemía fuertemente. Se notaba que se lo estaba pasando muy bien, gritaba y gritaba mientras se corría en mi boca…
Casi simultáneamente Miguel eyaculó en mi mano, inundando así la habitación con ese olor que a mi me coloca más que la droga. No pude evitarlo y me monté encima de él, empecé a follármelo. Su polla entró genial, entre las corridas que había tenido yo antes comiéndole el coño a Lucía y la suya, que fue abundante, ese enorme trabuco resbalaba fácilmente dentro de mí, haciéndome gritar de placer. Lucía también se montó, pero en su boca, cara a mí, y nos íbamos chupando las tetas.
Cuando él se corrió, su leche era tanta, que se deslizaba por mi coño y mis piernas. Eso me puso tan cachonda que solté un gemido de esos contundentes que excitó aún más a Lucía, provocando así que empezara a gemir como una cerda corriendose en la boca de su novio.
Lucía y yo caímos abrazadas a la cama y empezamos a besarnos y masturbarnos mutuamente; bien pegadas. Gemíamos como locas, lo que hizo que Miguel empezara a hacerse una paja apuntando a nuestras bocas.
Le hice a Lucía 5 orgasmos y ella a mí 7, todos seguidos. Creía que me iba a desmayar cuando Miguel se corrió en nuestras bocas. Su semen se enredaba en nuestras lenguas y nosotras nos besábamos en una loca guerra por tragar ese manjar…Relamí sus mejillas hasta no dejar ni un chorrete de semen y lo mismo hizo ella conmigo.
Todo esto ocurrió en dos horas. Después me vestí y los dejé solos, pero no tuve bastante.
Cuando volvió Jose, me lo follé 4 veces.
Nunca le contamos nada a nadie y nunca he vuelto a repetir con una chica.

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