Si supieras cuántas veces he soñado dibujando en mi cabeza,dándole forma a mis sueños, la ilusión se me llevaba como a un niño de pensar que te quedaba dentro tan poquito tiempo y llegaste al fin cuando asomaba el alba, y fue la más bonita madrugada Peinas el aire con tu aroma de bebe que amedida que pasaba el tiempo deseabamos tener las noches se iluminan solo con poder llegarte a ver sonreirle a nuestras vidas siempre en cada amanecer Cada instante de la espera fueron siglos no acababan mis poemas, que difícil fue dormir andabas en mi cabeza, alterando mi desorden te alojabas en mi alma, rozando mis emociones y llegaste al fin con tu carita de angel, no olvidaré lo que sentí al abrazarte peinas el aire con tu aroma de bebe que hasta las floers tienen envidia del olor que da tu piel haces que el cielo de la noche se ilumine si te ve ofreciendo una sonrisa a las estrellas que te vieron nacer aún recuerdo las preguntas que me hacían aquel tiempo si eran claros tus ojitos que color tenías de pelo Peinas el aire con tu aroma de bebe que amedida que pasaba el tiempo deseabamos tener las noches se iluminan solo con poder llegarte a ver ofreciendo una sonrisa a las estrellas que te vieron nacer
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En este blog voy a publicar algunas historias,relatos y cuentos,la mayoria recogidos de otros lugares,textos de libros o incluso letras de canciones que me gustan.Espero que si visitas este blog,te guste todo lo que encuentres,y lees algo, déjame tu opinión,tanto si te a gustado,como si no. un saludito y gracias por tu visita. Edrielle.
jueves, 23 de febrero de 2012
Peinas el aire-La caja de pandora
al olor de nuestro incienso-la caja de pandora
Al olor de nuestro incienso
la caja de pandora
Ay! De la distancia que separa tus caricias de mis besos
Ay! Del firmamento que pintara si estuvieras en mi lienzo
Como arena en un desierto, en mi cabeza es tu recuerdo
Como barca mar adentro, así me encuentro, así me encuentro
Ay! De estar contigo sonriendo a soportar este silencio
Ay! De esos suspiros al fundirse tu sonrisa en mis "te quieros"
Si pudiera echar el ancla a esta lluvia de recuerdos
Y tenerte aquí tan cerca, al olor de nuestro incienso
Al olor de aquel incienso que quemamos una vez con el fuego de mil besos,
al sabor de unas caricias que pintamos en la piel y
ahora bañan mi recuerdo.
Te imagino tan desnuda como la primera vez que en mis manos vi tu cuerpo,
y ahora vuelvo a preguntarme si podremos, si podremos tú y yo juntos otra vez...
Darle fuego a nuestro incienso, darle puerta a este silencio
Ver tu risa en el espejo, y tu carmín pintado en beso
Ay! Cuantas mañanas he soñado con soñar que estoy durmiendo
Ay! De atardeceres a la orilla del remanso de esos sueños
Como un náufrago amarrado en la esperanza del recuerdo
Como quien llora sus manos en un mar de luto negro...
http://youtu.be/B3KKA3L3chA
miércoles, 8 de febrero de 2012
el dia que lluevan pianos- MAREA
Adiós, decía el estampido y yo
detrás de su reflejo fui,
sujétame un rato este sol, te dije, y ya jamás volví,
y con tanto rumiar las briznas me olvidé
de echarle más pelusa al ombligo y, tal vez
debí mirar atrás y preguntar si ayer
la lontananza era limpia y la senda también,
será que mi cansino caminar
no ronda por la puerta de
aquello que llaman amor,
y en el alféizar me quedé,
mirándote al pasar, queriéndote ofrecer
el pienso de tan lejos que no pudo ser,
y te quiero contar que nada me amparó,
así que mal y tarde te pido,
quédate hasta el día que lluevan pianos,
quédate hasta que yo dé mi brazo a retorcer,
y fóllame, como si esta noche me fuera a comer
las estrellas una a una,
quédate, jugará tu corazón al esconder, con el mío,
en la basura,
contar las puntadas sin hilo es
lo que me queda por hacer,
que dicen que tan necio soy
que no he sabido enloquecer,
pero juré enlutar los tumbos que bordé
y levantarme cabal y maldito por ti,
y, al decirle al papel que sigo estando aquí,
el eco me devuelva el gemido.
http://youtu.be/US50AbbGUnY
Mi Amante
![]() |
Desde que lo conocí...me pasaron muchas cosas con ese hombre...mi mente no lo dejaba escapar y mi piel se erizaba cada vez que lo sentía cerca. Una mirada....una sonrisa...una caricia...un encuentro. Dos personas solitarias que necesitaban la cercanía de los cuerpos...la fusión de aromas y sabores...el erotismo de un encuentro fortuito. Una habitación....una cama ....solo un hombre y una mujer con necesidad de sentir pasión!
Todo comenzó con un brindis..por la compañía, por el lugar...simplemente porque era el instante preciso. Que importaba si había pasado una semana o un mes!!!....la atracción y la necesidad de fusión era cada vez más fuerte! Jamás me quitó los ojos de encima ...sentía cada vez más el ardor de mi piel y la humedad de mi sexo que solo me pedia terminar con el preambulo.De pronto...un beso da el inicio para tomar su camisa y...botón tras botón, descubrir un torso que repletaba de besos y caricias que continuaban cada vez más abajo... Su cara demostraba la trasformación que solo el placer puede lograr.
Me toma de la cintura y nos deslizamos sobre una alfonbra que nos acaricia y nos acoge. Sentía y veía a ese hombre sobre mi cuerpo con su rostro tan cercano al mio que, con dificultad lograba ver. Sus manos recorren mi cuerpo sin restricción alguna y sus dedos los siento en mi boca...disfruto de su olor, de su cercanía...de sus ojos a medio abrir como no queriendo perderse de detalle alguno.
Sin palabras, ahora le doy la espalda y siento su rostro en mi cuello y su boca...se desliza por mis hombros para que luego, su lengua se apoderara de mi espalda....me gusta eso! Sus manos tocan cada punto de mis pechos erectos que no quieren dejar de sentir sus manos.
Mi cadera se levanta para dar paso a su sexo humedo que entra y sale por entre mis gluteos.... No puedo prohibir que escapen por mi boca, gritos de ansias..de gozo...de deleite....Deleite que sigo sintiendo incluso ahora que me ha separado de su cuerpo tibio pero por solo un instante.....
Ahora es mi cuerpo el que se encuentra sobre el suyo...mis manos sobre su pecho.... mi mirada no se aleja de su rostro mientras que, Mi cadera encabritada disfrutra de movimientos circulares...... mis pechos viven independientes al sentir la boca del hombre que los hace suyos. No me suelta ni por un instante,,,,no quiero que lo haga!! Siento que el camino de la locura ya llega a su fin.....sus ojos me demuestrasn que tambien el suyo.
De pronto, una lluvia dentro de mi solo llega a marcar el final del ritual....ansiando por otro instante de deseo y de locura!.
Sexo insospechado
Siempre he admirado a Lucía por su manera de ser y porque es una chica muy inteligente con la que se puede hablar de todo y, además, las dos tenemos los mismos gustos…esto último se me confirmó cuando me presentó a su novio ¡Era Miguel! Un antiguo novio mío que fuimos amigos mucho tiempo pero que perdimos el contacto cuando se fue al extranjero (de eso hace ahora ocho años, yo tengo 22) y que volvió a Barcelona arto de añorar su país.
Bueno, vamos a lo que vamos. Todo empezó una tarde de Mayo cuando Lucía y yo salíamos de la Uni (somos compañeras de carrera). Ella se agachó para recoger un boli que se le cayó y, allí, entre su pelo negro, vi sus pechos… Siempre me han gustado los hombres, era la primera vez que me atraia por una chica y, no se si fue solamente eso o el saber, además, que ella es bisexual, que me dejó más cachonda que una mona…
Nos separamos y me pasé la tarde pensando en lo que había sentido, y eso me provocaba aún más morbo al pensar que Miguel estaba más bueno que nunca. Aquella noche me masturbé pensando en ellos dos montándoselo y tuve un intenso orgasmo.
Al día siguiente me preguntaron si quería ir a pasar el fin de semana con ellos y un amigo a una casa de campo aislada que habían alquilado. Accedí, seguro que sería divertido.
Llegó el día y me presentaron al chico; Jose. Era normalito, pero muy guapo de cara y marcaba un paquete tremendo. Lo tenía claro; esa noche me lo tiraba. Y así fue. La misma noche hicimos un 69, y estuvo bastante bien…Pero solo era el comienzo.
Al día siguiente “la parejita” se fue de excursión, y a la hora y media Jose también se quiso ir.
-Quieres venir conmigo? Hay un lago cerca…- Me dijo.
- No, gracias. Prefiero quedarme para descansar.
Se fue dejándome sola en casa. Me metí en la habitación de “la parejita” y ojeé sus cosas.
De repente oí la puerta y solo se me ocurrió meterme en el armario. Eran Miguel y Lucía, venían solos, y creían estar solos en casa…
-Cariño, por fin solos.
-Sí, Miguel, te la voy a comer como nunca…tenía unas ganas.
Ella se agachó y se la empezó a chupar. Yo observaba, como en mi fantasia…Y no pude evitar el tocarme, ver eso me excitaba por segundos y solté un gemidito. Me oyeron. Lucía se acercó a la puerta, abrió y me metió dos dedos en el coño, sacándome prácticamente a rastras.
-Únete a la fiesta, preciosa- dijo él.
Y ella se volvió a agachar, pero delante de mí, y empezó a comerme el coño, relamía mi clítoris y yo me mojaba cada vez más. Miguel se colocó detrás de mí y, agarrándome los pechos, me la metió desde atrás, era enorme y no pude evitar el ponerme a gemir.
Rápidamente me corrí, y fue fabuloso. Nos estiramos los tres en la cama y mientras ellos se manoseaban y besaban por arriba, se la empezé a comer mientras iba masturbando a Lucía, y así iba alternando.
Miguel estaba muy fuerte de cuerpo, era alto y con una polla gigante, de esas que se ponen más duras que una piedra. Lucía tenía la piel morena, era delgada pero con unas buenas tetas y un bonito culo, como yo. Los pechos los tiene redondos, esbeltos y con unos mugrones tan duros como la polla de su novio. El contraste era increíble porque yo soy rubia, con el pelo largo y de piel más bien rosada, con cara de ángel y unos labios carnosos y rojos.
Estando yo en el “caramelito” de Lucía se corrió, empapandome la cara con ese dulce sabor que hasta entonces no había probado, di grandes lametones exprimiendo todo su jugo para tragarlo, ella gemía fuertemente. Se notaba que se lo estaba pasando muy bien, gritaba y gritaba mientras se corría en mi boca…
Casi simultáneamente Miguel eyaculó en mi mano, inundando así la habitación con ese olor que a mi me coloca más que la droga. No pude evitarlo y me monté encima de él, empecé a follármelo. Su polla entró genial, entre las corridas que había tenido yo antes comiéndole el coño a Lucía y la suya, que fue abundante, ese enorme trabuco resbalaba fácilmente dentro de mí, haciéndome gritar de placer. Lucía también se montó, pero en su boca, cara a mí, y nos íbamos chupando las tetas.
Cuando él se corrió, su leche era tanta, que se deslizaba por mi coño y mis piernas. Eso me puso tan cachonda que solté un gemido de esos contundentes que excitó aún más a Lucía, provocando así que empezara a gemir como una cerda corriendose en la boca de su novio.
Lucía y yo caímos abrazadas a la cama y empezamos a besarnos y masturbarnos mutuamente; bien pegadas. Gemíamos como locas, lo que hizo que Miguel empezara a hacerse una paja apuntando a nuestras bocas.
Le hice a Lucía 5 orgasmos y ella a mí 7, todos seguidos. Creía que me iba a desmayar cuando Miguel se corrió en nuestras bocas. Su semen se enredaba en nuestras lenguas y nosotras nos besábamos en una loca guerra por tragar ese manjar…Relamí sus mejillas hasta no dejar ni un chorrete de semen y lo mismo hizo ella conmigo.
Todo esto ocurrió en dos horas. Después me vestí y los dejé solos, pero no tuve bastante.
Cuando volvió Jose, me lo follé 4 veces.
Nunca le contamos nada a nadie y nunca he vuelto a repetir con una chica.
Bueno, vamos a lo que vamos. Todo empezó una tarde de Mayo cuando Lucía y yo salíamos de la Uni (somos compañeras de carrera). Ella se agachó para recoger un boli que se le cayó y, allí, entre su pelo negro, vi sus pechos… Siempre me han gustado los hombres, era la primera vez que me atraia por una chica y, no se si fue solamente eso o el saber, además, que ella es bisexual, que me dejó más cachonda que una mona…
Nos separamos y me pasé la tarde pensando en lo que había sentido, y eso me provocaba aún más morbo al pensar que Miguel estaba más bueno que nunca. Aquella noche me masturbé pensando en ellos dos montándoselo y tuve un intenso orgasmo.
Al día siguiente me preguntaron si quería ir a pasar el fin de semana con ellos y un amigo a una casa de campo aislada que habían alquilado. Accedí, seguro que sería divertido.
Llegó el día y me presentaron al chico; Jose. Era normalito, pero muy guapo de cara y marcaba un paquete tremendo. Lo tenía claro; esa noche me lo tiraba. Y así fue. La misma noche hicimos un 69, y estuvo bastante bien…Pero solo era el comienzo.
Al día siguiente “la parejita” se fue de excursión, y a la hora y media Jose también se quiso ir.
-Quieres venir conmigo? Hay un lago cerca…- Me dijo.
- No, gracias. Prefiero quedarme para descansar.
Se fue dejándome sola en casa. Me metí en la habitación de “la parejita” y ojeé sus cosas.
De repente oí la puerta y solo se me ocurrió meterme en el armario. Eran Miguel y Lucía, venían solos, y creían estar solos en casa…
-Cariño, por fin solos.
-Sí, Miguel, te la voy a comer como nunca…tenía unas ganas.
Ella se agachó y se la empezó a chupar. Yo observaba, como en mi fantasia…Y no pude evitar el tocarme, ver eso me excitaba por segundos y solté un gemidito. Me oyeron. Lucía se acercó a la puerta, abrió y me metió dos dedos en el coño, sacándome prácticamente a rastras.
-Únete a la fiesta, preciosa- dijo él.
Y ella se volvió a agachar, pero delante de mí, y empezó a comerme el coño, relamía mi clítoris y yo me mojaba cada vez más. Miguel se colocó detrás de mí y, agarrándome los pechos, me la metió desde atrás, era enorme y no pude evitar el ponerme a gemir.
Rápidamente me corrí, y fue fabuloso. Nos estiramos los tres en la cama y mientras ellos se manoseaban y besaban por arriba, se la empezé a comer mientras iba masturbando a Lucía, y así iba alternando.
Miguel estaba muy fuerte de cuerpo, era alto y con una polla gigante, de esas que se ponen más duras que una piedra. Lucía tenía la piel morena, era delgada pero con unas buenas tetas y un bonito culo, como yo. Los pechos los tiene redondos, esbeltos y con unos mugrones tan duros como la polla de su novio. El contraste era increíble porque yo soy rubia, con el pelo largo y de piel más bien rosada, con cara de ángel y unos labios carnosos y rojos.
Estando yo en el “caramelito” de Lucía se corrió, empapandome la cara con ese dulce sabor que hasta entonces no había probado, di grandes lametones exprimiendo todo su jugo para tragarlo, ella gemía fuertemente. Se notaba que se lo estaba pasando muy bien, gritaba y gritaba mientras se corría en mi boca…
Casi simultáneamente Miguel eyaculó en mi mano, inundando así la habitación con ese olor que a mi me coloca más que la droga. No pude evitarlo y me monté encima de él, empecé a follármelo. Su polla entró genial, entre las corridas que había tenido yo antes comiéndole el coño a Lucía y la suya, que fue abundante, ese enorme trabuco resbalaba fácilmente dentro de mí, haciéndome gritar de placer. Lucía también se montó, pero en su boca, cara a mí, y nos íbamos chupando las tetas.
Cuando él se corrió, su leche era tanta, que se deslizaba por mi coño y mis piernas. Eso me puso tan cachonda que solté un gemido de esos contundentes que excitó aún más a Lucía, provocando así que empezara a gemir como una cerda corriendose en la boca de su novio.
Lucía y yo caímos abrazadas a la cama y empezamos a besarnos y masturbarnos mutuamente; bien pegadas. Gemíamos como locas, lo que hizo que Miguel empezara a hacerse una paja apuntando a nuestras bocas.
Le hice a Lucía 5 orgasmos y ella a mí 7, todos seguidos. Creía que me iba a desmayar cuando Miguel se corrió en nuestras bocas. Su semen se enredaba en nuestras lenguas y nosotras nos besábamos en una loca guerra por tragar ese manjar…Relamí sus mejillas hasta no dejar ni un chorrete de semen y lo mismo hizo ella conmigo.
Todo esto ocurrió en dos horas. Después me vestí y los dejé solos, pero no tuve bastante.
Cuando volvió Jose, me lo follé 4 veces.
Nunca le contamos nada a nadie y nunca he vuelto a repetir con una chica.
lunes, 6 de febrero de 2012
Ojos verdes
El me había invitado a un pic-nic. Hacía años que no salíamos solos, esto era toda una sorpresa. Nos subimos en el coche, yo estaba impaciente por saber dónde me llevaba, pero una sorpresa es una sorpresa, no hubo forma de saber dónde nos dirigíamos.
Subimos una escarpada colina, varias curvas más y entramos en un sinuoso camino de arena jalonado por frondosos pinos. El aroma me envolvía, los pinos proporcionaban un fresco y agradable perfume, pero, mis sentidos no dejaban pasar por alto los efluvios a recién duchado de él.
Su perfil se dibujaba a contra luz de luna, era realmente el rostro más hermoso que hubiera visto, unos maravillosos ojos verdes, unas cejas bien enmarcadas, sus labios carnosos y esa mirada de profundo amor que me hechizaba una y otra vez.
“Ya hemos llegado, baja” su voz era otra de las cosas que más me gustaba, grave y profunda.
“¿Te gusta el sitio?” por fin aparté la mirada de su rostro, el lugar era mágico, las piedras, la arenisca, todo relucía a la luz de la luna que brillaba grande y bella sobre el mar.
Yo contemplaba el paisaje mientras él colocaba una manta sobre la arena. Abrió un gran cesto y dispuso la cena, encendió unas velas y descorchó una botella de champán. “Por ti, por mi mujer, te quiero” sus palabras me desarmaron, siempre me sucedía lo mismo, le bastaba con un beso, una caricia, una sonrisa para que mi corazón se desbordara de amor.
Hablamos, cenamos, reímos, bebimos, una música sonó lenta y dulce, bajita, sólo para nosotros.
Él me miraba dulcemente a los ojos, sus manos se resbalaban en mi espalda. Mis manos acariciaban su cuello. Mi vestido rodaba ya en el suelo, miré hacia dónde había caído.
“Mírame, no dejes de mirarme”. Sus dedos tenían un tacto especial, indescriptible, un tacto que me hacía volar.
Me agarró fuertemente de la nuca y me atrajo hacía él. Me besó, primero suavemente, rozándome los labios con su lengua después me la introdujo hasta inundarme la boca.
Mis pechos estaban prisioneros de sus manos, me apretaba los pezones hasta el límite del dolor. Yo empezaba a sentir como se hinchaba mi sexo. Una mano se movió hacía el bajo vientre, me separó los muslos y empezó a pasear sus dedos entre mi grieta, mientras seguía besándome. Tomó mi clítoris entre sus dedos y lo oprimió firmemente para sentir sus latidos. Pensé que se iba a reventar, me cuerpo temblaba, espasmos de placer subían de mis genitales hasta estallar en mi cabeza.
“Túmbate” Me eché sobre la manta, se arrodilló a mi lado, reanudó sus manoseos sin darme tiempo a respirar, lentamente fue girándose hasta quedar encima de mí. Su pene quedó a merced de mi boca, lo aferré entre mis manos que se movían lentamente arriba y abajo, poco a poco lo empotré en mi boca. Oía como él jadeaba, eso me excitó aún más, sus dedos exploraban mi orificio, estiraban mi piel para dejar paso libre a su lengua que sentía cada vez más y más dentro de mí, avivando el fuego en mis entrañas.
Se incorporó bruscamente tirando de mí hasta ponerme en pie. Me recostó contra la puerta del coche que se encontraba al lado. Haciéndose presa de mi trasero, me alzó en sus brazos. “Agárrate a la baca, voy a follarte”. Obedecí, quedé literalmente suspendida. Sentí sus manos amasarme la cara interna de los muslos, de pronto me apuntalo con su falo duro y erguido. Mi cuerpo se partió en dos. Él atacaba con fuertes empujones que quemaban mi interior. Mi cuerpo chocaba con el suyo en envaradas embestidas que arrancaban gemidos de placer de lo más profundo de mi ser. Mi sexo estaba tan hinchado y latía con tanta presión que estaba a punto de morir, esa dulce muerte amorosa.
“Te voy follar esta que no puedas ni moverte, quiero que sólo pienses en follar, que estés siempre preparada para mí”. Esto fue la última gota, un estallido en mi vagina que se expandió al resto del cuerpo, chillé “te quiero”. Un empujón más agudo y una sacudida le recorrió de pies a cabeza. Estaba tenso, abrazado a mí, jadeando y gimiendo, se corría y yo disfrutaba del momento, oírlo gozar, gemir, jadear...
Nos tumbamos sobre la manta a descansar, la suave música seguía sonando, nos abrazamos y el amanecer nos descubrió sobre la playa. Fue una noche mágica, fantástica, increíble...
Subimos una escarpada colina, varias curvas más y entramos en un sinuoso camino de arena jalonado por frondosos pinos. El aroma me envolvía, los pinos proporcionaban un fresco y agradable perfume, pero, mis sentidos no dejaban pasar por alto los efluvios a recién duchado de él.
Su perfil se dibujaba a contra luz de luna, era realmente el rostro más hermoso que hubiera visto, unos maravillosos ojos verdes, unas cejas bien enmarcadas, sus labios carnosos y esa mirada de profundo amor que me hechizaba una y otra vez.
“Ya hemos llegado, baja” su voz era otra de las cosas que más me gustaba, grave y profunda.
“¿Te gusta el sitio?” por fin aparté la mirada de su rostro, el lugar era mágico, las piedras, la arenisca, todo relucía a la luz de la luna que brillaba grande y bella sobre el mar.
Yo contemplaba el paisaje mientras él colocaba una manta sobre la arena. Abrió un gran cesto y dispuso la cena, encendió unas velas y descorchó una botella de champán. “Por ti, por mi mujer, te quiero” sus palabras me desarmaron, siempre me sucedía lo mismo, le bastaba con un beso, una caricia, una sonrisa para que mi corazón se desbordara de amor.
Hablamos, cenamos, reímos, bebimos, una música sonó lenta y dulce, bajita, sólo para nosotros.
Él me miraba dulcemente a los ojos, sus manos se resbalaban en mi espalda. Mis manos acariciaban su cuello. Mi vestido rodaba ya en el suelo, miré hacia dónde había caído.
“Mírame, no dejes de mirarme”. Sus dedos tenían un tacto especial, indescriptible, un tacto que me hacía volar.
Me agarró fuertemente de la nuca y me atrajo hacía él. Me besó, primero suavemente, rozándome los labios con su lengua después me la introdujo hasta inundarme la boca.
Mis pechos estaban prisioneros de sus manos, me apretaba los pezones hasta el límite del dolor. Yo empezaba a sentir como se hinchaba mi sexo. Una mano se movió hacía el bajo vientre, me separó los muslos y empezó a pasear sus dedos entre mi grieta, mientras seguía besándome. Tomó mi clítoris entre sus dedos y lo oprimió firmemente para sentir sus latidos. Pensé que se iba a reventar, me cuerpo temblaba, espasmos de placer subían de mis genitales hasta estallar en mi cabeza.
“Túmbate” Me eché sobre la manta, se arrodilló a mi lado, reanudó sus manoseos sin darme tiempo a respirar, lentamente fue girándose hasta quedar encima de mí. Su pene quedó a merced de mi boca, lo aferré entre mis manos que se movían lentamente arriba y abajo, poco a poco lo empotré en mi boca. Oía como él jadeaba, eso me excitó aún más, sus dedos exploraban mi orificio, estiraban mi piel para dejar paso libre a su lengua que sentía cada vez más y más dentro de mí, avivando el fuego en mis entrañas.
Se incorporó bruscamente tirando de mí hasta ponerme en pie. Me recostó contra la puerta del coche que se encontraba al lado. Haciéndose presa de mi trasero, me alzó en sus brazos. “Agárrate a la baca, voy a follarte”. Obedecí, quedé literalmente suspendida. Sentí sus manos amasarme la cara interna de los muslos, de pronto me apuntalo con su falo duro y erguido. Mi cuerpo se partió en dos. Él atacaba con fuertes empujones que quemaban mi interior. Mi cuerpo chocaba con el suyo en envaradas embestidas que arrancaban gemidos de placer de lo más profundo de mi ser. Mi sexo estaba tan hinchado y latía con tanta presión que estaba a punto de morir, esa dulce muerte amorosa.
“Te voy follar esta que no puedas ni moverte, quiero que sólo pienses en follar, que estés siempre preparada para mí”. Esto fue la última gota, un estallido en mi vagina que se expandió al resto del cuerpo, chillé “te quiero”. Un empujón más agudo y una sacudida le recorrió de pies a cabeza. Estaba tenso, abrazado a mí, jadeando y gimiendo, se corría y yo disfrutaba del momento, oírlo gozar, gemir, jadear...
Nos tumbamos sobre la manta a descansar, la suave música seguía sonando, nos abrazamos y el amanecer nos descubrió sobre la playa. Fue una noche mágica, fantástica, increíble...
Tarde de bañera y felicidad
Ganas de bañera con agua perfumada. Unas gotas de aceite aromatizado, la sal marina y el jabón. Pronto se ha formado un dedo de espuma teñida por la sal de color azul turquesa. Me descalzo. Y, mientras me miro detenidamente al espejo, mientras mis botones se escapan sin prisas uno a uno dejando mi camisa abierta por medio. Una franja de piel desnuda hasta el ombligo. La camisa se pierde a mi espalda con suavidad, descubriendo mi propio cuerpo como si fuera la primera vez.que me veía desnuda. Esta noche nos hemos de ver. No le he dicho que estoy más impaciente que nunca. Las horas se hacen largas, y aunque he intentado tenerlas ocupadas para que el reloj fuera más deprisa, nada de lo que he hecho ha podido evitar que pensara en cada minuto que faltaba para verle. Ya dentro del agua observo mis pezones asomandose duros y ansiosos como yo. Delizo mi mano dentro del agua buscando mi ombligo, recuerdo sus caricias delicadas, buscando el placer. Luego su lengua, más loca que ninguna que haya estado por allí. Repaso con las yemas de mis dedos cada rincon de mi sexo. Me encanta la sensación.
¿Porque nuestra lengua no llega hasta allí?
El espejo refleja un cuerpo que es el mío, que he visto crecer día tras día, pero esta noche me lo miro como si lo hiciera a través de sus ojos. Dejo caer la camisa por su propio peso, sintiéndose la resbalar piernas abajo hasta que ha quedado arrugada en el suelo. Con la mano acaricio mi brazo, subiendo lentamente hasta al hombro, oliendo me la piel. Mientras lo hago, sostengo la mirada serena. Estoy segura de que sus ojos estarán llenos de emociones por el deseo de tenerme.¿Porque nuestra lengua no llega hasta allí?
Con la punta de los dedos dibujo dulcemente hasta llegar a los pechos, muy tierna. Imaginado que no soy yo quien lo hace.
Las manos han topado con las pequeñas bragas blancas transparentes. Las he cogido por los lados, retirado con suavidad para descubrir poco a poco lo que se esconde dentro. Una vez desnuda me miro un largo rato, contemplo con admiración mi propio cuerpo de curvas suaves.
Me sumergo en la bañera intentando no derramar agua. Está muy llena. Me estoy un largo rato. Pienso sólo en las próximas horas. De vez en cuando sonrío. Esta noche dejaré que me seduzca. Espero que me acaricie la piel, que se perdiera dentro de mí sin dejar de mirarme a los ojos.
Salgo del agua y me he liado con una esponjosa toalla. Tan sólo me he puesto unas bragas negras, pequeñas, transparentes y de tacto suave. No me quiero vestir. Estoy sentada frente al tocador, abro el cajón y cojo una cajita para contemplar lo que me regaló hace días: un collar de pequeñas perlas blancas que hermoso. Me lo pongo mirándome al espejo. La blancura destaca de mi piel. Abro el bote del perfume echando sólo unas gotas en el cuello y en la muñeca. Dice siempre que le encanta mi olor. Esta noche no puede faltar.Me he escondido detrás de una apariencia tranquila, sin mostrar lo que se agita dentro de mí.
Mientras sueño despierta juego con las pequeñas perlas del collar, y de vez en cuando me miro al espejo como ya estuviera conmigo y me estuviera mirando Tengo prisa por verle, y el reloj ha sido arrastrando las horas lentamente hasta ahora. Suena el timbre de la puerta. Solos son unos segundos hasta que abra la puerta. Camino descalza poco a poco y, mientras me acerco voy encendiendo pequeñas velas consiguiendo una cálida intensidad de luces. Sobre la piel sólo llevo las braguitas negras de seda transparente y el collar que me regaló.
16 motivos por los que no te la chupare
Debo avisar que el vocabulario aquí utilizado, puede resultar desagradable, o simplemente puede herir la sensibilidad de algunas personas, yo sólo lo recomiendo a personas mayores de edad, ¡¡¡A DISFRUTARLO!!! :)
1.- Lo primero y mas importante: no estamos obligadas a chupártela, ¡Te enteras!
2.- Extensión a la regla numero 1. - Así que si lo hacemos, se agradecido, nos merecemos un par de buenos regalitos.
3.- No me importa lo que viste en el video porno; lo habitual no es correrse en la cara de la chica. ¡Que asco!
4.- Extensión a la regla numero 3. - No, tampoco me lo tengo que tragar. Porque ya hemos cenado, almorzado, merendado y desayudo.
5.- Mis orejas no son manillares... Así que ¡deja de aguantarte en ellas!.
6.- Extensión a la regla numero 5. - No me empujes la cabeza. Mi garganta tiene una capacidad limitada.. O es que quieres que vomite!
7.- No me importa lo mucho que te relajes, no esta bien tirarse pedos.. ¡Que me ahogo! ¡Serás guarro!
8.- Que tenga la regla no quiere decir que sea la semana de las mamadas. Que te entre en la cabeza, estoy hinchada y hecha polvo. Así que no me siento particularmente obligada a chupártela solo porque tu no puedas follar ahora.. ¡Te jodes!
9.- Extensión a la regla numero 8. - Decir que te duelen las pelotas por el calentón puede que haya funcionado en el instituto, pero ya no cuela. Si estas tan desesperado, hazte una paja y déjame en paz con mi Saldeva y mi tampax.
10.- Si paro un momento para quitarme tu vello púbico de entre mis dientes, no me digas que lo acabo de arruinar... ¡Depílate!
11.- Dejarme en la cama para ir a jugar videojuegos o irte a ver la tele, inmediatamente después es altamente irrecomendable para que mi comportamiento (mamada) se repita en el futuro.
12.- Si te gusta como lo hago, lo mejor no es especular acerca del origen de mi talento. Simplemente disfruta el momento y alégrate de que sea tan buena. Mira también la regla numero 2 acerca de lo de ser agradecido.
13.- No, no sabe particularmente bien. Y me importa un comino el aporte nutritivo de sus proteínas.
14.- No, no lo haré mientras ves la tele.
15.- Cuando oigas a tus amigos quejarse de que no se la chupan lo suficiente, mantén la boquita cerrada; no es apropiado ni compadecerse ni vacilar ante ellos.
16.- Porque se te ponga dura todas las mañanas, eso no significa que tenga que darla un "besito de buenos días".
Espero que os guste, y como ya dije antes, el vocabulario no es apto para menores de 18 años, o para personas de una gran sensibilidad, ¡Avisados quedáis!
viernes, 3 de febrero de 2012
quien es edrielle
Edrielle es uno de los nombres de la Diosa de los mil nombres que se adoraba en épocas Atlantes, ella era la Diosa del viento del Este, la señora de la primavera y la que traía el don de las palabras, la inspiración divina y el don de la imaginación a los hombres. Y es que cualquier invento que inventaran los hombres le daban las gracias a ella. Por haberles dado la idea.
Sus templos se encontraban en la zona Este de la isla o continente de la Atlántida, sus ofrendas consistían en flores de colores, miel e incienso
Según la mitología Atlante se la consideraba hermana e hija de la Diosa de las nieves, o viento del norte, esto es así porque ella murió y luego renació en el vientre de esta Diosa también es hermana de la Diosa del viento del oeste o Diosa de la magia, además Edrielle es la esposa del Dios Dragón del sur y madre de Paralda rey de los elementales de aire.
Sus templos se encontraban en la zona Este de la isla o continente de la Atlántida, sus ofrendas consistían en flores de colores, miel e incienso
Según la mitología Atlante se la consideraba hermana e hija de la Diosa de las nieves, o viento del norte, esto es así porque ella murió y luego renació en el vientre de esta Diosa también es hermana de la Diosa del viento del oeste o Diosa de la magia, además Edrielle es la esposa del Dios Dragón del sur y madre de Paralda rey de los elementales de aire.
Los animales consagrados a ella son las mariposas de colores , y las aves del Paraiso.
sueño de mujer
Abrí la puerta del baño ensimismada, dándole vueltas a la petición que minutos antes me había realizado: “Podrías enseñarme un poquito el pezón?, frase que retumbaba en mi cabeza y que, sin lugar a dudas, había conseguido disparar mi imaginación.
Me planté delante del espejo fantaseando, imaginaba como me desnudaría delante suya si alguna vez era capaz, claro. Me bajé el tirante del sujetador despacito, tal como imaginé que él lo haría, introduje delicada y pausadamente mi mano dentro del sujetador acariciando cada centímetro de la suave piel que iba encontrando tal y como intuía que él la saborearía, hasta tropezar con mi propio pezón, duro y ya excitado….y sólo entonces bajé la copa de la prenda, apenas rozando con la palma de la mano todo el pecho y mi excitación se concentró. Lo sentí, algo hervía en mi interior, una sensación deseosa de salir al mundo, algo que yo le quería brindar, algo que nos pertenecía los dos: nuestra pasión contenida.
Miré de reojo la bañera ya casi llena y me introduje en el agua templada hasta el cuello dejando que me meciese, que me mimase, abandonándome al país de la fantasía, entregándome enteramente al capricho de quien aprisionaba mi voluntad y me envolvía en un torbellino de emociones a cual mas atrayente, pero a quién sólo había logrado poseer en mi corazón. Imaginaba su cara y deseando sus labios me encontraba cuando empecé a sentir como se erizaban cada vez mas mis pezones, sobre todo al contacto con el agua. El pecho medio sumergido en el líquido elemento se dejaba acariciar, lo notaba mas turgente que nunca y eso subía mi grado de excitación……MUCHO.
Pasaba la yema de los dedos de un pezón a otro, marcando la aureola como soñaba que él me la dibujaría y así empecé a deslizar mi mano. Recorrí con los ojos cerrados todo mi canalillo hacia abajo imaginando que era su lengua, llegué a mi ombligo, lo dibujé y me sentí ebria de excitación, cada vez mas consciente de que él estaba conmigo, de que me acompañaba.
Imagíname toda desnuda, dentro de la bañera, enmarcado el pecho por mis dos brazos y acariciando con ambas manos el pubis, apenas rozando mis labios vaginales ya mimados por el agua y mi deseo creciendo, cada vez mas incontrolable….Dios¡
Entreabría la boca imaginando como él me besaría, como acallaría mis dulces y apenas perceptibles gemidos. Llegó el momento e introduje los dedos corazón y anular en mi sexo tal cual sentía su penetración y empecé a sacarlos y meterlos acompasando el movimiento de mi cuerpo a ese ritmo que cada vez me poseía más. Mas audibles mis gemidos pugnaba por acallarlos, el agua me brindaba sus caricias, me arrullaba y yo……sentía morir, morir por él, por una pasión que sabía nunca disfrutaría a su lado y que, quizá por eso, despertaba en mi una rabia que me lo hacía mas deseable a cada momento.
A pesar de que mi cuerpo y mi mente estaban a punto de estallar me di cuenta que la temperatura del agua, demasiado caliente, impediría que llegase a gozar plenamente de mi homenaje y no estaba dispuesta a renunciar a ello, eso nunca. Decidida salí de la bañera y me tumbé boca arriba en la alfombrilla, piernas flexionadas y abiertas pero posadas en el suelo. Volví a meter mis dedos corazón y anular en mi flor, pero esta vez de la mano izquierda mientras realizaba suaves fricciones sobre mi clítoris con los dedos de mi mano derecha; sentía como los movimientos rítmicos cada vez se aceleraban más y perdí el control. Mi cuerpo se enervó y de mis cuerdas vocales partió un gemido de pasión como ninguno, un grito de placer que se perdió en el ambiente pero que me embriagó como no recuerdo otro. Durante no se cuanto tiempo (algún minuto que se me imaginó un mundo) permanecí contraída hasta que me desplomé, me abandoné, quedé exhausta tendida en el suelo, serena y en paz. Sólo entonces sentí la soledad, sólo en ese momento hubiese dado parte de mi vida por sentir sus brazos arropándome, sólo en ese instante me faltó su calor.
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